~EXPERIENCIAS CREATIVAS Y FLORECIDAS~
~EN LA MATERIA, EL ALMA, LA MEMORIA, EL MISTERIO VIVO DE LA VIDA Y LA MELODÍA DEL CIELO~
Hay una vida en el hacer una obra a partir de los materiales, que, también, los podemos comprender como la "piedra tosca" para llegar a la "piedra filosofal" o "el oro" del momento creativo, que, para mi, no termina en la culminación de la obra como producto en el contexto del espacio arteterapéutico, sino en el diálogo con el paisaje y la vida misma, que es cuerpo en movimiento en el espacio.
Porque pasa que observando el mar, termino de comprender el elemento vivo del pez en mi, donde, sí, está la madurez de este tiempo astrológico de Saturno en Piscis marcando pulso y compás en el cielo, que nos pide ampararnos amable y empáticamente, sin fusta ni látigo; que nos pide resolver abandonos y postergaciones personales de larga data; que nos pide espacio para escuchar y registrar el alma. Sostener la mirada del ojo abierto del corazón.
Entonces el pez, el agua, el útero, la madre, la vida recorrida -algunas de las tantas imágenes que podemos asociar a la cualidad del signo de Piscis-, se vuelven madre en la tierra, también, que, sí, es paisaje, jardín. Que es caminar, venir al mar, respirar el ir y venir de las olas... y dejar espacio para poder ver aparecer el milagro, el ángel -la comprensión que se revela- que promete Piscis como arquetipo zodiacal de la totalidad, la fuente de la que la vida Una emana.
Todo eso se juega en el momento de crear ahí, con ese bloque de greda, el agua y las manos en la masa, siguiendo una propuesta creativa. Es que no son solo las manos. Es el alma que se vuelve manos y greda en la unidad viva de la creación.
~ Actividad de cierre asignatura Aplicaciones de la Arteterapia I - Trabajo de atención plena y modelado con greda. Postítulo en Arteterapia, especialización en terapia de artes. Enero, 2024.
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~NOTAS DE BITÁCORA PERSONAL SOBRE EL CURSO "ARTETERAPIA Y MINFULNESS: AUTOCUIDADO A TRAVÉS DE LOS CHAKRAS"~
Los chakras se relacionan íntimamente con los arquetipos, por cuanto ambos conceptos, desde un terreno simbólico, representan una medida de nuestros estados emocionales y cuentan la historia acerca de nuestra felicidad, salud, bienestar, y capacidad de amar. Así lo señala Ambika Wauters, autora del libro Los Chakras y los Arquetipos: Un viaje hacia el autodescubrimiento y la transformación, en el que están inspiradas cada una de las propuestas creativas en el viaje ofrecido por este curso, donde aprendí a trabajar, desde mi propia experiencia, recibiendo sesiones de arteterapia grupal, desde la perspectiva de los chakras y el autocuidado como recurso de intervención arterterapéutico.
Me observo en la secuencia de estas imágenes que di vida hace exactamente un año.
Me vuelvo a sonreír con cada una de ellas.
Su vida abrió paso a nueva vida.
Se expandió el jardín en mí.
Asilvestraron mis pasos.
Hay una historia que cuentan. Que me siguen contando, en su inagotable fuente de significados.
Desde la primera imagen, enraizado en la experiencia de contactar el arraigo del "crespón" o "árbol de júpiter" florecido, desde la base de mi vida reuno dos caminos, dos vidas, dos mundos, el de la tierra y el cielo, que son unidad en y desde mí. Porque así me enraízo a la vida. Así tomo valor para sostenerla.
La belleza del sacrificio, que también es sacro oficio, es lo que muestra la segunda imagen de la secuencia. El jardín que me devuelve a la medicina del recuerdo, donde transformo la mirada de mundo y de mí mismo. Las semillas, el grano, el sustento en el segundo chakra.
El águila que me acompaña siempre, desde la mirada arquetípical del tercero. Fuerte y protectora. Amarilla su necesidad de manifestar y respaldar mi presencia en el espacio. Mis manos que no son límite, sino quieren abrir el pecho y alzar los brazos para respirar más vida.
El niño al que sube a acompañar desde las alturas, del que admira su corazón en el cuarto. Vaya que me gusta esa cuarta imagen. Ese niño que siempre será niño, porque ese es su regalo y don. Seguir caminando juntos como destino y fortuna, para hacer reverdecer el corazón en su propio jardín y espacio.
Las hojas de otoño y la bugambilia, en la quinta imagen. La nostalgia del silencio que me vuelven a reunir conmigo mismo en el jardín, como un lugar de transformación. Despojado de querer saber y entender, entregado al vivir y respirar.
Aquí está mi vida entera, que se cuenta sin contar. Que dice sin decir. Porque las obra nunca están separadas de su obrador, porque ellas contienen y emanan la vida de su autor. En este caso, a través de la metáfora de los chakras y sus respectivas temáticas de desarrollo y despliegue de la conciencia humana.

