Astrología Vivencial, Astrodrama y Arteterapia: Hacia una Nueva Terapéutica Integrada

18.06.2024

Introducción

Diversas investigaciones en Arteterapia (Arce, Olvera, Ramos & Retana, 2022; Covarrubias, 2006; López, 2009) han mostrado que las técnicas de expresión artística están actualmente en auge como herramientas terapéuticas profesionales, lo que abre nuevas posibilidades para el crecimiento y descubrimiento personal. Experimentar personalmente el poder terapéutico del arte abre la posibilidad no solo de difundir esta herramienta para el crecimiento y descubrimiento personal, sino también de establecer puentes con otras perspectivas creativas, como la Astrología Psicológica, que, hoy por hoy, complementaria a las psicoterapias tradicionales y otras terapias alternativas, ofrece una cada vez más amplia gama de espacios de servicios de asesoría y acompañamiento individual y grupal. Estos servicios, enmarcados en modelos especializados de atención terapéutica, están ganando interés y validación en la sociedad, abriéndose paso en sectores que antes habrían desestimado su valor en términos de salud, bienestar y desarrollo personal.

Como hace más de treinta años señalara Greene (1986), es probable que algo más sutil y profundo esté operando en la base de este creciente interés por la astrología como materia de estudio y recurso de crecimiento personal, una búsqueda más profunda de la comprensión de la psique. Porque la Astrología, como lenguaje simbólico que abarca muchas dimensiones, pertenece a un territorio más vasto: el del estudio de la psique humana. De este campo de investigación y práctica, justamente, nace la Astrología Humanista o Psicológica, combinando el antiguo simbolismo astrológico con el lente de la psicología profunda de Jung sobre los comportamientos humanos. Este campo ha comenzado a encontrar su lugar en las profesiones terapéuticas como un instrumento eficaz para lograr una visión interior del individuo de manera rápida y profunda, y cada vez más creciente aún después del surgimiento de la Psicología Humanista -la llamada La Tercera Fuerza, como contrapunto al conductismo y psicoanálisis predominantes hasta los últimos años del siglo XX- y el posterior desarrollo de la psicología transpersonal.

Como señala Mercadé (2021), la Astrología, al ser una matriz universal de conocimiento simbólico, es inherentemente interdisciplinar y requiere un necesario conocimiento de otras disciplinas o campos de saber (p. 175). En ese sentido, por su marco simbólico infinitamente integrador, requiere de abordajes terapéuticos concretos desde los cuales poder aportar a entregar salud y bienestar humano. Tal como lo plantea el mismo autor, de hecho, la carta natal es un mapa más, que, triangulado con otras herramientas y conocimientos terapéuticos, permite conocer el territorio con mucha más claridad y profundidad, donde su lenguaje simbólico, lejos de determinar, permite abrir opciones, y cuya estructura sistémica interna que nos ofrece su modelo (y no solamente externa) nos permite visualizar y naturalizar que, como individuos, somos internamente seres múltiples, con distintas facetas y subpersonalidades que pueden estar relacionadas entre sí de diversas maneras (p. 178). De esta forma, la riqueza de información que nos entrega facilita mucho el cruce con otros enfoques terapéuticos, especialmente los que dialogan con el mundo simbólico, como es la Arteterapia.

Si bien en la revisión de las bases y fundamentos teóricos de ambas disciplinas, Arteterapia y Astrología Humanista o Psicológica, se constata un claro parentesco común -la incuestionable influencia y referencia de la mirada simbólica y de la psicología profunda de los planteamientos de Jung-, la revisión del estado del arte de ambas disciplinas revela un escaso cruce formal y diálogo entre ellas, al menos en lo teórico. Esta desconexión puede parecer sorprendente en los tiempos actuales, no solo ante la evidencia de una sociedad necesitada de nuevos espacios de simbolización y expresión creativa, sino también ante el creciente número de profesionales especializados en cada una de estas disciplinas, ya sea en diversas escuelas de formación profesionalizante de orientación psicoterapéutica, en el caso de la astrología, o en programas de formación académica de postítulo y maestría en el terreno de la arteterapia, tanto en Chile como en el resto del mundo.

El presente ensayo expone y sistematiza los incipientes cruces entre la Arteterapia y Astrología Psicológica, denominada también como Astrología Vivencial, cuando incorpora lo simbólico a través de lo experiencial, abarcando las dimensiones del cuerpo, las emociones y la imaginación, y sus posibilidades de expresión creativa, ya sea a través del movimiento, la música y el sonido, las artes plásticas y visuales, la representación dramática y otras formas de comunicación artístico-expresivas. En particular, se reflexiona sobre posibles caminos de mayor diálogo e integración entre ambas disciplinas, con un enfoque en el Astrodrama y la Arteterapia Gestalt como un punto de convergencia que permite la aplicación práctica y efectiva de conceptos simbólicos y terapéuticos.

Para tales fines, en primer lugar, se investiga el estado actual de las diversas prácticas de Astrología Humanista o Psicológica que integran el cuerpo y la creatividad, así como los diversos enfoques de Arteterapia, profundizando particularmente en los enfoques humanistas y sus características formas de trabajo, en especial en el de la Gestalt. En segundo lugar, se establece un cruce e interrelación posible entre ambas disciplinas, destacando cómo el Astrodrama puede servir como un laboratorio de exploración y aplicación terapéutica que une y enriquece las prácticas de ambas disciplinas, tanto para el ejercicio profesional de astrólogos formados en el enfoque humanista o psicológico, como para arteterapeutas en búsqueda de nuevas posibilidades y recursos de exploración simbólica, y de volcar hacia una práctica no solo más humanista, sino trascendentalista de ella.

La Astrología Psicológica o Humanista: La evolución de su enfoque y el nacimiento del Astrodrama y la Astrología Vivencial

Como afirma Brignone (2005), a la Astrología se la puede definir como un lenguaje simbólico sumamente articulado. Aludiendo a las palabras de Dane Rudhyar, padre de su enfoque humanístico moderno, en cuanto lenguaje simbólico, se la puede entender como el álgebra de la vida, y, como tal, una técnica de comprensión, más relacionada con la intuición que con el estricto rigor racional puro (p. 17). El sistema en su conjunto, de hecho, es un símbolo complejo que en cada carta natal -el mapa del sistema solar en el momento y lugar del nacimiento de una persona, con el que ella trabaja- reorganiza sus elementos de modo que la totalidad expresa una serie de contenidos cuya develación es el objetivo primordial de la práctica del astrólogo (p.15). Si bien este lenguaje comparte las características de todo sistema de signos, tales como los lenguajes naturales (las lenguas habladas o escritas), los lenguajes formales (como el que utilizan las matemáticas, la lógica y las computadoras) y, eventualmente, cualquier otro sistema de significación (los códigos de tránsito, juegos recreativos de naipes, etc.), su naturaleza es más cercana al lenguaje de una obra de arte o al de los sueños, considerados en la antigüedad como canales de expresión de la divinidad, y releídos en el siglo XX, sobre todo gracias al trabajo pionero de Sigmund Freud y luego de Carl Jung, como expresión de nuestro inconsciente.

La Astrología Humanista o Psicológica, entre cuyos otros principales referentes, destacan Liz Greene, Richard Idemon y Stephen Arroyo, se sostiene, principalmente, en los conceptos introducidos por Carl Jung, que incluyen el inconsciente colectivo, las imágenes arquetípicas, la sincronicidad, los tipos psicológicos y las dinámicas de luz y sombra (Greene, 1986; Idemon, 1996; Luna & Maiorana, 2018; Peralta, 2022). El trabajo de Jung parte de la certeza que somos seres espirituales y sostiene que nuestro ser se complementa con nuestro destino y nuestros vínculos, a través de mecanismos de proyección inconsciente (cuando vemos afuera características que no reconocemos en nosotros). Influenciada por la mirada junguiana, en palabras de Peralta (2022), la Astrología Psicológica se plantea como un enfoque que intenta dar cuenta de relaciones, siendo la primera y gran relación que explora la que se da entre el Cielo y la Tierra, es decir, entre el todo y la parte -el círculo y la cruz en el mandala-, que gráficamente vemos representado en toda carta natal como modelo individual de la psique, y de cuya consideración podemos inferir que el todo está en la parte, cuya lógica nos exige, ciertamente, ir más allá de la literalidad, abriéndonos a la mirada fractal o simbólica para su comprensión. (p. 42, 43).

La práctica clínica de la Astrología Humanista o Psicológica se ha caracterizado por estudiar las partes de la carta natal y formular hipótesis acerca de las identificaciones fragmentarias de la conciencia (luces y sombras), considerando la historia y el contexto de los consultantes para evitar contratransferencias peligrosas. Mercadé (2021) releva la importancia del contexto y otras dimensiones no astrológicas a la hora de analizar y trabajar terapéuticamente con una carta natal, afirmando que esto "supone que en una consulta se explora el territorio; es decir, se pregunta al consultante sobre su vida, sus circunstancias, sus relaciones, su sentir, pensar y hacer". Ello permite analizar de qué manera vive y ha vivido la carta natal, permite calibrar cómo (desarrollo horizontal) y cuánto (desarrollo vertical) está desarrollando su potencial, y cómo ha sido dicho desarrollo (p. 177). Junto a ello, en la práctica clínica se observa la dinámica entre esas partes, promoviendo no solo un mayor grado de autoconciencia, sino también de autorregulación e integración en el funcionamiento psicológico de la persona. La mayoría de los psicoterapeutas que trabajan actualmente desde este enfoque lo hacen de esta manera, ofreciendo conocimiento y comprensión a los consultantes acerca de cómo experimentan las energías que les son propias (Luna & Maiorana, 2018, p. 17), y sobre cuya base se fundamenta y articula el trabajo de acompañamiento psicoterapéutico.

Richard Idemon (1938-1987), primer socio de Liz Greene, astróloga y psicoterapeuta junguiana, fundadora de la primera escuela anglosajona de astrología psicológica, vigente a la actualidad, comenzó a cuestionar la mera práctica discursiva de la Astrología Humanista o Psicológica. Reconoció la necesidad de integrar lo vivencial en su práctica terapéutica, advirtiendo que el excesivo énfasis en lo semiológico y psicológico había despotenciado en parte su esencia. A Idemon se le atribuye la creación del Astrodrama (Brignone, 2023), surgido a finales de los años 70 en Estados Unidos, fuertemente inspirado por el psicodrama de Jacob L. Moreno y por la perspectiva experiencial de la Psicología Humanista.

Idemon, quien también fue actor y director teatral, y contaba con una formación profunda en psicología junguiana y Astrología Humanista o Psicológica, consideraba que la astrología de su época se había vuelto excesivamente discursiva y había perdido contacto con el cuerpo y las emociones. Inspirado por revitalizar el espíritu de su práctica, propuso llevar la astrología a la acción, al hacer, a lo dramático; desde el cuerpo, las emociones y las interacciones humanas, utilizando la dramatización y la imaginación activa. Así, abrió las puertas a una nueva generación de astrólogos para explorar y rehabitar la astrología de manera más vivencial y dinámica, promoviendo su integración más orgánica a través del movimiento, las emociones y las imágenes, y fomentando una mayor intersubjetividad y creatividad, facilitando una comprensión más integral y profunda de su conocimiento. Tras su muerte, Jeff Jawer, amigo y colaborador, continuó su legado.

La Astrología Vivencial y el Astrodrama

El Astrodrama nació en California a fines de la década del ´70, y actualmente -aunque aún muy incipientemente- comienza a ocupar un lugar cada vez más importante en la mayoría de las escuelas y congresos astrológicos internacionales. Sin ir más lejos, revisando el estado del arte en cuanto a la cabida a nivel de las prácticas formales que ha tenido en nuestro país, el año 2008, Alice Thomas, psicóloga clínica y astróloga chilena, incorpora la técnica en su programa de formación de astrólogos en la Escuela de Astrología Psicológica Astrología y Transformación, actualmente vigente.

El término Astrodama, inspirado en la técnica psicológica del psicodrama creada por J. L. Moreno, se aplica a la rama de la Astrología que actualmente se encarga de estudiarla mediante métodos vivenciales tanto artísticos (plástica, dramatización, movimiento, música, etc.) como psicoterapéuticos (Psicodrama, Gestalt, Programación Neurolinguística, Análisis Transaccional, etc.). En palabras de Brignone (2005), quien se ha dedicado a trabajar en esta rama de la astrología en Argentina, desde el año 1990, el Astrodrama tiene aplicaciones pedagógicas, terapéuticas, recreativas y de investigación, y su valor o característica principal es el haber agregado a la aproximación puramente intelectual que en los últimos siglos teníamos hacia la astrología las dimensiones más abarcativas, reales y humanas de la emoción, la sensación, el movimiento, la percepción estética e interactiva, la intensidad catártica y la "revelación", permitiendo, finalmente, una mayor comprensión intelectual del simbolismo (p. 365).

Como lo advirtiera Idemon, y lo reafirma Barbara Schermer (1947-2014), referente norteamericana en el Astrodrama, en su libro Astrología Viva: Una guía para la astrología por la experiencia y las artes sanadoras, fue necesario llevar nuevamente la astrología de la mente al cuerpo y de la cabeza al corazón por el fuerte divorcio que se había ido dando en forma paulatina entre estas esferas, dentro y fuera de ella misma. Si bien todas las áreas de la vida han sido objeto de su atención, aquello que hoy conocemos como sus ramas no estaban originariamente diferenciadas, sino que fueron surgiendo de la práctica sostenida de sus distintas aplicaciones y posibilidades, con la consiguiente especialización. Como dice Schermer (2005), el hombre primitivo vivía en su contexto de un modo más orgánico que en la actualidad. No distinguía la diferencia entre los aspectos científicos, religiosos y artísticos y la práctica astrológica, ni a esta última respecto de la teoría. Tampoco distinguía la observación de los astros respecto de la posterior consulta del libro que codifica el movimiento diario de los planetas, denominado como "efemérides astrológicas". Esa unidad fue perdiéndose con el progreso del propio conocimiento astrológico, cada vez más alejado del desarrollo que por su lado hacía la cultura occidental: el racionalismo del siglo XVII, el empirismo liberal de siglo XVIII, el positivismo materialista del siglo XIX y la cultura de masas del siglo XX, todos ellos cada vez más distantes de la cosmovisión ancestral. (Brignone, 2005, p. 365, 366).

La reinserción masiva de la Astrología en nuestra cultura mediante libros, revistas y cursos hablados puso inevitablemente el énfasis en la palabra, cuestión al mismo tiempo coincidente con el auge de la Psicología Humanista en la década de los '60 y '70. Tanto Brignone como Schermer señalan que para no repetirla mecánicamente y poder comprender verdaderamente los símbolos astrológicos y sus combinaciones, es deseable contactarla con los medios que mejor dan cuenta de los mismos: el abordaje vivencial lo hace plenamente, puesto que el símbolo está naturalmente emparentado con el arte (Brignone, 2005; Schermer, 2005), el cual involucra muchos más niveles de nuestro ser que la aproximación puramente intelectual, intrínsecamente parcial. Como bien señala Brignone (2005, 2023), sumergirnos en la encarnación de los arquetipos astrológicos reduce nuestras defensas intelectuales y promueve emociones reales, y nos acostumbra a poner a la percepción por sobre el juicio racional previo, llevándonos a dimensiones impredecibles y más allá de aquello que ya conocemos. Percibir los diversos arquetipos actuantes en nosotros mismos nos permite vivir nuestra carta natal en su conjunto, advirtiendo que sólo estando verdaderamente en contacto con cada una de sus partes podemos aspirar a ser una totalidad (Brignone, 2005, 2023).

Como señala Schermer (2005):

La Astrología Vivencial busca remediar nuestra fracturada relación con lo simbólico. Con medios como imágenes, metáforas, historias, mitos, rituales, música y expresiones dramáticas y artísticas, podemos entrar en contacto más directo con los arquetipos zodiacales y planetarios y, al hacerlo, redescubrir las profundidades de nosotros mismos. De esta forma, la astrología se convierte no sólo en una herramienta para la intelectualización, sino en una forma de autoconocimiento y un medio para la comunión vital y primordial con aquello que está más allá. (p. 72).

En el capítulo 13 del libro Manual de técnicas de síntesis astrológica. El camino en el mapa natal, Brignone (2005), detalla una serie de ejercicios de Astrodrama que combinan astrología, expresión corporal y técnicas gestálticas, para explorar los arquetipos astrológicos de manera vivencial, como por ejemplo:

  • Encarnar signos/planetas: Simular ser un signo astrológico o planeta, actuando como si se fuera el mismo.
  • Danza astrológica: Bailar representando la secuencia de signos zodiacales, intensificando las características de cada uno.
  • Expresión manual: Mover solo una mano para representar signos o planetas, incluso interactuando entre ellas.
  • Estatuas vivientes: Crear posturas congeladas que expresen intensamente un signo zodiacal.
  • Máscaras: Exagerar gestos faciales para crear máscaras que representen signos o planetas.
  • Interpretación de texto: Leer un texto con las entonaciones y actitudes propias de cada signo.
  • Situaciones cotidianas: Actuar situaciones diarias como las realizaría cada signo.
  • Clasificación artística: Asignar signos o planetas a obras de arte.
  • Collages: Usar fotos de revistas para hacer collages representativos de signos o planetas.
  • Mandala personal: Crear un collage de la carta natal que evolucione con el tiempo.
  • Dibujo intuitivo: Hacer dibujos espontáneos sobre la carta natal.
  • Planetas en signos: Actuar cómo sería un planeta específico en cada signo del zodiaco.
  • Mezcla de planetas: Actuar combinaciones de dos planetas, reflejando ambos.
  • Danza de Sol, Luna y Ascendente: Bailar signos zodiacales incorporando actitudes solares, lunares y ascendentes.
  • Signos y Casas: Danza para explorar la interacción de signos y casas astrológicas.
  • Historia del planeta: Narrar la vida de un planeta desde su expresión pura hasta su adaptación a un signo y casa específicos.
  • Variantes de planeta/signo/casa: Imaginar múltiples escenarios para una combinación de planeta, signo y casa.
  • Diálogo con un planeta: Mantener una conversación imaginaria con un planeta personal.
  • Diálogo entre planetas: Conversación imaginaria entre dos planetas de la carta natal.
  • Guion astrológico: Escribir un guion que refleje los contenidos de la carta natal.
  • Cuento de hadas astrológico: Crear un cuento de hadas con personajes que representen los planetas de la carta natal.
  • Cuento breve: Escribir un relato corto que refleje los temas principales de una carta natal.
  • Danza de la carta natal: Bailar los contenidos principales de la carta natal y crear una estatua que los condense.
  • Círculo mágico: Utilizar un círculo zodiacal dibujado en el piso para realizar ejercicios astrológicos.
  • La sombra: Identificar y trabajar con aspectos negativos reflejados en la carta natal.
  • Miedos: Transformar miedos en deseos y explorarlos astrológicamente.
  • El odiado: Interpretar la carta natal propia como si fuera de una persona odiada.
  • Papá y mamá: Interpretar la carta natal como si fuera la de uno de los padres.
  • Álbum de fotos: Imaginar y actuar escenas clave de la vida, vinculándolas a la carta natal.
  • Mitos personales: Identificar y explorar mitos o personajes con los que nos identificamos.
  • Dioses griegos: Usar arquetipos de la mitología griega para explorar contenidos astrológicos.

Y en ese mismo capítulo, termina diciendo:

El Astrodrama, como todo lo vivencial y la vida misma, excede el marco de las palabras y de la utilidad, pese a que a veces las necesite para hacerse entender. Experiencias tales como el amor, el sexo o la revelación no se las refleja ni por asomo a través del discurso, pero el transitarlas cambia completamente la calidad de nuestra vida toda. Sabemos por experiencia que la mayoría de los astrólogos se acercan a la Astrología todavía desde una postura y expectativas completamente mentales, de modo que quizás puedan sentir un rechazo hacia tal tipo de abordajes, o sencillamente creer que tengan ningún valor.

Sin embargo, estos ejercicios no sólo nos permiten comprender mejor nuestra disciplina, sino que incluso pueden facilitar la elaboración de problemas personales, tanto emocionales como otros más prácticos o triviales. Al respecto, las posibilidades son infinitas, y es sencillamente cuestión de sentarse a imaginar cómo abordarlo con la Astrología Vivencial. Esperamos que los ejemplos dados sirvan de inspiración y estímulo, así como para aquellos que tengan experiencia en terapias o situaciones grupales y se sientan capacitados y motivados a aplicarlos a sus encuentros con otros buscadores. Recordemos finalmente que en la Antigüedad el artista tenía un rol sagrado ante la sociedad: el acto creativo se creía de inspiración divina, por lo que sus palabras e imágenes eran pensados como expresión oracular, y su mera presencia catalizaba en su ser ciertos procesos comunitarios necesarios, como en el caso del phármakos, el médium o el chamán.

Estamos convencidos de que no sólo la Astrología es un lenguaje simbólico, sino que también lo es la realidad que percibimos. Ambos lenguajes se reflejan mutuamente, aunque sin explicarse el uno por el otro, y probablemente nos hablan, en última instancia, de una dimensión básicamente incognoscible y a la que podemos comenzar a reconocer a través del símbolo. El Astrodrama y la interpretación astrológica generan un nuevo conjunto de símbolos que permite un mayor acercamiento entre aquel conjunto de símbolos que llamamos Astrología y aquel conjunto de símbolos que llamamos Realidad. Aunque a veces nos guste creer lo contrario, nadie "tiene" una Verdad que nos pueda "dar" como si fuera un objeto. Existimos en un mundo misterioso en el cual el sentido que se vislumbra deberá ir siendo develado por cada uno a través de su propia experiencia. Sumergirnos en la emoción de este Misterio mediante la incertidumbre inicial del juego y del acto interpretativo nos permiten empaparnos de él, celebrarlo y disfrutarlo, encontrando de este modo nuestro camino en el mapa o carta natal. (p. 377, 378).

Arteterapia Humanista: Evolución, Fundamentos y Prácticas

La Arteterapia es definida por la Asociación Americana de Arteterapia como "una profesión de salud mental que enriquece la vida de las personas, las familias y las comunidades a través de la creación artística activa, el proceso creativo, la teoría psicológica aplicada y la experiencia humana dentro de una relación psicoterapéutica" (American Art Therapy Association, s.f.). Se basa en la creencia de que el proceso creativo ayuda a resolver conflictos y problemas, desarrollar habilidades interpersonales, manejar la conducta, reducir el estrés, aumentar la autoestima y la autoconciencia, y lograr la introspección (Covarrubias, 2006, p. 2). Según la Asociación Británica de Arte Terapeutas, es definida como "una forma de psicoterapia que utiliza medios visuales y táctiles como medio de autoexpresión y comunicación" (British Association of Art Therapists, s.f.). Los clientes que son derivados a arteterapia no necesitan experiencia previa o formación en arte; el arteterapeuta no está encargado de hacer diagnóstico o asesoría estética de la imagen del paciente. En definitiva, se busca capacitar al cliente para efectuar cambios y crecer a nivel personal a través del uso de materiales artísticos en un entorno protegido y facilitador (Covarrubias, 2006, p. 2). La Arteterapia, según la Asociación Chilena de Arteterapia, "es una especialización profesional de servicio humano, que utiliza diversos medios artísticos y los procesos creativos con fines terapéuticos, educativos, de prevención, rehabilitación y desarrollo personal" (Marinovic, 2003, en Asociación Chilena de Arteterapia, s.f.).

Más allá de sus diversos enfoques teórico-metodológicos, es de común consenso, a través de la creación artística, los individuos no solo pueden expresar sentimientos difíciles de verbalizar y explorar sus pensamientos y emociones en un entorno seguro y estructurado, sino también estimular y fortalecer su crecimiento y desarrollo personal (Covarrubias, 2006; López, 2009; Malchiodi, 2012, 2023). Es de común consenso, también, dentro de las aplicaciones de la Arteterapia, se reconoce un continuo de prácticas que van desde el "arte como terapia" (la creación de arte como una actividad reparadora que mejora la vida) (Malchiodi, 2006; McNiff, 2009, en Malchiodi, 2023) hasta la "psicoterapia de arte" (la aplicación intencionada e integradora de la intervención basada en las artes dentro de diversos enfoques psicoterapéuticos y de counseling). La mayoría de los profesionales usan una combinación de "arte como terapia" y "psicoterapia de arte", integrando diversos marcos psicoterapéuticos, entre ellos el psicoanalítico, el junguiano, el humanista, el cognitivo-conductual, el sistémico familiar y multimodal (López, 2009; Malchiodi, 2023). Estas expresiones artísticas complementan el intercambio verbal entre el terapeuta y el cliente, iluminando y enriqueciendo el componente verbal de la terapia.

Particularmente, la Arteterapia Humanista concibe al ser humano desde una perspectiva holística: la personalidad no se tiene en cuenta como la suma de funciones o procesos (cognitivos, emocionales, conductuales), sino como un sistema organizado diferente y peculiar en cada sujeto y en desarrollo continuo. Los elementos que integran dicho sistema se interrelacionan e influyen recíprocamente como una síntesis mental, física y espiritual, de tal manera que las raíces de los posibles conflictos emocionales surgen, sin distinciones, entre los aspectos internos y externos del individuo, contrariamente a las propuestas psicoanalíticas o conductistas (López, 2009, p. 198).

Como lo señala en su tesis doctoral, el énfasis excesivo, durante la primera mitad del siglo XX, hacia el estudio de las enfermedades psicológicas y la escasa atención a las investigaciones, respecto a personas con un alto grado de salud, de crecimiento personal o autorrealización, suscita un gran interés entre los autores humanistas por profundizar en cuestiones existenciales, fenomenológicas, y en los recursos potenciales que el sujeto puede poner en juego durante su desarrollo vital, para lograr estados de plenitud. El marco conceptual de este enfoque se fundamenta esencialmente en la comprensión y puesta en marcha de los aspectos saludables y positivos en el ser humano, cuyas raíces emergen en los años '60 con el nacimiento del "Human Potencial Movement", que se gestó en el Instituto Esalen, en California, EEUU, en gran parte como una reacción a los enfoques psicoanalíticos y conductistas considerados mecanicistas, deterministas y racionalistas. Por esta razón, se les denominó La Tercer Fuerza como nueva alternativa frente al panorama psicoterapéutico existente durante la primera mitad del siglo XX, adscribiendo a la idea del potencial ilimitado del ser humano y la capacidad para dirigir su destino (p. 199).

Según Sinelnicoff (1999, en López, 2009), actualmente existe un gran número de modelos terapéuticos que reivindican aspectos análogos, por lo que se podrían incluir dentro de la rama humanista y, a su vez, ser integradas en la intervención arteterapéutica de dicha orientación, como ocurre con la Terapia Gestáltica de Perls, Grupos de Encuentro, Psicodrama de J.L Moreno, Tendencias Fenomenológicas, Psicoterapias de Mediación Corporal (Bioenergética, Biosíntesis), el Grito Primario, Rebirthing, Métodos Existencialistas, Asociaciones de Apoyo, Filosofías Orientales y Focusing de E. Gendlin, entre otras.

Los principios humanistas coinciden, señala López (2009), con los de algunos psicoanalistas como Adler, Erickson, Rank y con las teorías de Jung, respecto al camino que el ser debe recorrer hasta llegar al llamado Proceso de Individuación o de desarrollo pleno. Autores como Rogers, llamarán a este estado de integración y plenitud Autorrealización, semejante a las Experiencias Cumbre de Maslow, al concepto de Conciencia del yo de May, de Plena Autonomía de Fromm, o al Proceso Homeostático de Perls.

El enfoque humanista va más allá del tratamiento clínico convencional al enfocarse en los aspectos saludables y potenciales del individuo, promoviendo el desarrollo personal y la expansión de su capacidad innata. En lugar de centrarse en la supresión de síntomas mediante el análisis, se adopta una perspectiva subjetiva que valora la espontaneidad, la creatividad, la satisfacción personal y la búsqueda de la plenitud como criterios fundamentales. La salud psicológica se mide por el crecimiento y la autorrealización, no simplemente por la adaptación al entorno o el control del yo (López, 2009).

De esta forma, la Arteterapia de orientación humanista, adscribiendo a estos postulados, intenta identificar y activar todas aquellas vivencias paralizadoras en el proceso de crecimiento personal, a través de la experimentación con los medios plástico-visuales que actúan como agentes potenciales, cuyo papel principal trata de dirigir al sujeto hacia la actualización y refuerzo de todas las aptitudes de la persona, alcanzar la madurez y el cambio positivo, deseado de forma autónoma. Su aliado principal será la estimulación de la creatividad mediante la experiencia compartida con los medios artísticos y el rol del arteterapeuta, el cual se manifestará con empatía, consideración positiva incondicional y autenticidad durante el acompañamiento terapéutico.

Respecto a la Arteterapia Humanista, Elvira Gutiérrez (2011), primera tesista de doctorado de esta disciplina en España, en 1999, en su libro Arteterapia Humanista, refiere que:

  • Se basa en las ideas de A. Maslow, uno de los creadores de la psicología humanista, quien sostenía que la salud no es solo la ausencia de enfermedad, sino también la integración total del potencial de cuerpo, mente, emociones y espíritu, relevando este enfoque se apoya en otras psicoterapias humanistas, como la bioenergética, con su énfasis en lo corporal-emocional; y la terapia Gestalt, con su enfoque en el darse cuenta en el aquí y ahora y el concepto de responsabilidad, compartiendo ambas la convicción de que el ser humano tiende a la autorrealización en el aquí y ahora, con los otros y con el mundo (p. 25).

  • Reconoce en la figura de Jung al precursor de su enfoque. Esto por varias razones, entre: establece una analogía entre la obra de creación artística y el proceso de individuación; preconiza la imaginación activa como material del inconsciente, que puede expresarse plásticamente, por escrito o mediante cualquier otra forma, permitiendo un ir y venir entre lo no verbal y lo verbal, el inconsciente y la conciencia; entiende la imaginación creadora como personal y suprapersonal, dándole un carácter trascendente.

  • Ha bebido de diversas fuentes de influencias teóricas, como el psicoanálisis de Freud, la filosofía existencial y fenomenología, el budismo zen, el psicodrama de J.L. Moreno, entre otras, señalando que es la integración de todas ellas, en una surte de red con visión holográfica, lo que le da sentido y función a la Arteterapia Humanista propiamente tal (p. 24, 25).

Revisando ambas referencias bibliográficas, tanto Gutiérrez (2011) como López (2009), coinciden en destacar el fuerte impacto que ha tenido la Gestalt de Perls en esta corriente arteterapéutica, coincidiendo sin embargo también en las múltiples fuentes desde la que este enfoque arteterapéutico bebe, como Maslow, Rogers, y la misma M. Betensky, una de las primeras arteterapeutas que traslada la importancia de los conocimientos fenomenológicos al trabajo arteterapéutico. En ese sentido, también, dentro del abanico de enfoques téorico-metodológicos, este es el que más abre la mirada no solo a dialogar, sino también incorporar el uso interactivo de diversos medios de expresión, emergiendo perspectivas como la de losenfoques de las Terapias Expresivas Centradas en la Persona de Natalie Rogers -hija de Carl Rogers, y continuadora de su enfoque centrado en la persona -, y Terapia Expresiva Intermodal aplicados por arteterapeutas como Knill (2004), Levine y Levine (1999), y Mc Niff (1981), proponiendo la conexión creativa entre las diferentes manifestaciones expresivas, de modo de potenciar y enriquecer su acción curativa.

Arteterapia Gestalt

La Arteterapia Gestalt se distingue por su enfoque en la conciencia del "darse cuenta" del momento presente, tanto a nivel corporal, mental y emocional, como en las dinámicas relacionales (Gutiérrez, 2011, 2013; López, 2009; Ojeda, 2011). Este enfoque permite a los individuos identificar y satisfacer sus necesidades auténticas, evitando quedarse estancados en situaciones no resueltas. En lugar de interpretar, el terapeuta facilita la atención plena hacia lo que emerge en el presente, fomentando así el autoconocimiento y la autenticidad (Gutiérrez, 2013; Ojeda, 2011).

La práctica de la Arteterapia Gestalt se fundamenta en el proceso más que en el producto final creado, enfocándose en lo que fluye o se evita en lugar de la transferencia tradicional (Gutiérrez, 2013). Este enfoque fenomenológico-existencial, según Rubin (2009, citado en Cáceres & Santamaría, 2018, p. 152, 153), permite al terapeuta guiar al paciente hacia una percepción profunda del momento presente, explorando significados y facilitando la expresión de emociones a través del arte.

Ojeda (2011) destaca cómo el cuerpo actúa como mediador crucial en este proceso terapéutico, enfocándose en la experiencia fenomenológica del paciente mediante gestos, posturas y respiración, más que en la expresión física superficial. La integración de estilos orgánicos y sistemáticos permite una exploración profunda de las necesidades personales y el desarrollo de la autoconciencia. En su artículo, Ojeda también profundiza en cómo trabajar con nuestras imágenes internas, señalando que el punto de partida puede ser crear a partir de un tema, una necesidad concreta, un color, un gesto o sensaciones corporales, o incluso a partir de una imagen previa. La clave es no imponer una dirección específica, sino permitir que la imagen que quiere emerger se desarrolle de manera natural, dándole espacio a la obra sin apresurarse. Esto implica una actitud de aceptación hacia lo-que-quiere-ser-pintado, siguiendo la sabiduría de Katharina Widmer (Widmer, citada por Ojeda, 2011, p. 179).

No se trata de crear algo concreto, sino de dar lugar a la imagen que espera emerger, sin forzar el proceso, siendo también fundamental mantener el contrato terapéutico y respetar el ritmo del paciente. Asimismo, confiar en que el tiempo y la orientación adecuada darán sentido y coherencia a imágenes que pueden parecer distantes e inconexas al principio, siendo la escucha activa esencial, poniendo todos nuestros sentidos a disposición del paciente, tolerando sus silencios, su incertidumbre y su incapacidad para asimilar la obra como propia en un primer momento (Ojeda, 2011).

En el proceso, no solo es importante lo que se crea, sino cómo se crea. Observar la relación del paciente con su obra, sus reacciones, gestos y expresiones, y las interrupciones del trabajo, proporciona pistas valiosas sobre sus necesidades y mecanismos de defensa (Ojeda, 2011). En ese sentido, la interacción entre el terapeuta y el paciente es fundamental en la Arteterapia Gestalt, quien además debe proporcionar un espacio seguro a la persona que acompañe para explorar emociones profundas y vulnerabilidades a través del arte (Champa, 2018, citado en Coronel, 2022, p. 20), propiciando un espacio que permita hacer conscientes las emociones y promover el autodescubrimiento sin juicios ni interpretaciones prematuras (Raby, 2022).

De esta forma, la Arteterapia Gestalt no solo es un método terapéutico, sino una experiencia dinámica y vital que facilita la conexión profunda con uno mismo y con los demás, promoviendo el desarrollo personal, la autoestima y el autoconcepto al enfocarse en el aquí y ahora, y permitiendo a los individuos explorar nuevas posibilidades de vida y expresión creativa.

Integración de Astrología Psicológica y Arteterapia: Reflexiones y Oportunidades

Dado el fuerte componente simbólico de ambas disciplinas, la integración de la Astrología Psicológica y la Arteterapia no solo es posible, sino inmensamente deseable. En estos tiempos, como señaló Jung, es crucial ofrecer espacios y medios de simbolización a una sociedad que necesita contactar con su mundo interno y, como dice James Hillman (1999) en Re-imaginar la psicología, volver a "hacer alma". La reunión entre ambas disciplinas puede proporcionar un enfoque terapéutico holístico y enriquecedor que nutra y revitalice sus prácticas y aplicaciones.

La carta natal puede servir como punto de partida para la exploración artística, proporcionando un marco simbólico a partir del cual los individuos pueden crear obras de arte que reflejen su mapa interno. Este enfoque, que he denominado Astrología Expresiva o Autoral (Casado, 2024), puede incluir otros medios expresivos como el movimiento, la música y la danza, entre otros. El Astrodrama, con sus técnicas vivenciales y de dramatización, se complementa eficazmente con la creación artística, especialmente con la Arteterapia Gestalt y los enfoques intermodales emanados del enfoque humanista de la Arteterapia, así como con la Astrología Autoral. Esto facilita una comprensión más profunda de los símbolos y arquetipos astrológicos, haciendo el imaginario astrológico menos diagramático y más imaginativamente activo, como conceptualiza Joy Schaverien en La Imagen Reveladora (1999). Esto permite una experiencia más encarnada y auténticamente presente del autor en contacto vivencial con su propio código astrológico graficado en su carta natal.

De esta forma, la integración de una Astrología Psicológica o Humanista - vivencial cuando es llevada a lo experiencial a través de la rama del Astrodrama y otras técnicas de las psicoterapias humanistas y de la Gestalt - y la Arteterapia Humanista, no solo es deseable sino inevitable, como lo refleja el Astrodrama. Este cruce pasa por abrirnos más a la mirada integrada de las terapias de artes expresivas, que, tal y como el enfoque de Natalie Rogers y el intermodal ofrecen, hablan de una "conexión creativa" entre distintas manifestaciones artísticas, abriendo más posibilidades de integración en este camino de "hacer alma" a la que nos inspira la mirada post junguiana de Hillman.

Como señala Malchiodi (2023), las primeras aplicaciones formales de las artes en la psicoterapia surgieron en el siglo XX como enfoques distintos con diversos marcos teóricos y metodológicos. Estos enfoques son esencialmente interdisciplinarios, desarrollándose no solo a partir de métodos y prácticas basados en las artes, sino también de teorías psicológicas, conceptos socioculturales, la educación y principios neurobiológicos. La creatividad es la matriz común entre ellas, permitiendo hacer un jardín en vez de circunscribirse al cuidado de solo una especie vegetal, lo que enriquece el paisaje de posibilidades curativamente creativas.

De lo anteriormente señalado, queda claro que tanto la Astrología Psicológica como el Astrodrama utilizan el simbolismo y la dramatización simbólica para explorar y comprender la psique humana. La Arteterapia también se basa en formas creativas de expresión para facilitar el autoconocimiento y la sanación. Al igual que el modelo clínico-terapéutico de la Astrología Psicológica, la Arteterapia Humanista ofrece un espacio seguro para explorar emociones y experiencias no solo a través de medios artísticos como la pintura, el dibujo, la escultura y otras formas de expresión visual y plástica, sino también de otros recursos creativos y corporales. Ambos enfoques comparten la idea de que el proceso creativo puede ser una poderosa herramienta terapéutica, que estimule el modo ser. Mientras que la Astrología Psicológica utiliza la carta natal como un mapa simbólico de la psique, la Arteterapia utiliza el arte para externalizar y trabajar con los aspectos internos del individuo. En ambos casos, el acto de crear y la interacción con símbolos permiten acceder a partes profundas de la conciencia, facilitando la integración y el autoconocimiento.

Es interesante considerar, también, cómo los nuevos enfoques de Arteterapia, como el informado en trauma, pueden ofrecer prácticas más eficaces para trabajar con material clínicamente complejo en el marco de la astrología terapéutica. Como expone Cathy Malchiodi en su libro Trauma y terapias de artes expresivas. Cerebro e imaginación en el proceso de curación (2023), las terapias de artes expresivas pueden ofrecer enfoques sensoriales que apoyen la autorregulación y permitan experimentar la respuesta del cuerpo al trauma de una forma segura. Estas terapias no solo son lúdicas y vivificantes, sino que también incorporan la imaginación para crear narrativas nuevas y reparadoras que transformen los recuerdos traumáticos que residen tanto en la mente como en el cuerpo, ayudando a las personas a volver a experimentar el placer y la vitalidad en sus vidas (p. 11, 12). Esto puede ofrecer a la práctica expresiva y vivencial de la Astrología Psicológica y Astrodrama importantes herramientas para abordar la fácil emergencia de material traumático a la experiencia.

Un ejercicio integrador podría consistir en invitar a los participantes a crear una serie de dibujos o pinturas que representen los diferentes planetas y signos de su carta natal, explorando cómo se manifiestan estos arquetipos en su vida cotidiana. Luego, estas representaciones artísticas pueden ser dramatizadas en sesiones de Astrodrama o llevadas al movimiento a través de experiencias de danzaterapia, permitiendo a los participantes experimentar y encarnar los símbolos de su carta natal de manera vivencial, estimulando la conexión creativa y terapéutica basada en una comprensión neurocerebralmente orientada como propone Malchiodi (2023), que no solo ofrece propuestas arteterapéuticas más "a la medida", sino también resultados más eficaces.

La combinación de estas disciplinas no solo amplía las herramientas disponibles para los terapeutas, sino que también enriquece la experiencia de los individuos, facilitando una mayor conexión con su mundo interno y promoviendo un proceso de sanación más creativo, profundo y multifacético. En definitiva, la Astrología Psicológica, en sus distintas modalidades vivenciales, y la Arteterapia Humanista, en especial la Gestalt, cuando se integran, pueden abrir "humanísticamente" nuevos caminos hacia el autoconocimiento y el bienestar personal, ofreciendo una terapéutica innovadora y efectiva. Esta integración puede crear una especie de Arteterapia Humanista a cielo abierto, utilizando el proceso creativo y la interacción con símbolos astrológicos para facilitar y constelar el autoconocimiento y la sanación, ofreciendo herramientas terapéuticas poderosas y complementarias en la búsqueda del bienestar integral.

Conclusiones

La integración de la Astrología Psicológica y la Arteterapia Humanista ofrece una nueva modalidad terapéutica que combina lo simbólico y lo creativo para facilitar el autoconocimiento y la sanación a través de lo vivencial. Ambos enfoques, con sus raíces en la Psicología Humanista y Gestalt, comparten una visión holística del ser humano y se centran en el desarrollo personal a través de la exploración de la psique.

Cuando se combinan, estas disciplinas abren nuevos caminos hacia el autoconocimiento y el bienestar personal. Esta integración ofrece una terapéutica poderosa y complementaria que puede ayudar a las personas a comprenderse mejor, a sanar sus heridas emocionales y a desarrollar una vida más plena y significativa. La creatividad y el simbolismo, al ser utilizados conjuntamente, potencian el proceso terapéutico, proporcionando una experiencia transformadora y profundamente enriquecedora.

El puente de integración entre la Astrología Psicológica y la Arteterapia Humanista ofrece un enfoque terapéutico innovador y efectivo. Esta modalidad combinada permite a los terapeutas disponer de una amplia gama de herramientas para abordar diferentes aspectos del ser humano, desde lo simbólico hasta lo creativo. Al ofrecer un espacio seguro para la exploración y el autoconocimiento, esta integración facilita un proceso de sanación más holístico y enriquecedor.

El Astrodrama, como puente concreto y diálogo entre ambas disciplinas, permite a los participantes vivir y experimentar los arquetipos astrológicos mediante la actuación y otros recursos artístico-vivenciales, integrando lo simbólico con lo físico y emocional. Este enfoque no solo revitaliza la práctica de la Astrología Psicológica, sino también el espíritu mismo de la Arteterapia Humanista, facilitando una comprensión más profunda y personal de los contenidos astrológicos, y haciendo que los símbolos se incorporen de manera integral y multidimensional a partir de los recursos ofrecidos por la arteterapia.

Brignone, desarrollador de esta metodología desde los años 90 en Argentina, ha integrado el Astrodrama con elementos de la Gestalt, la Arteterapia y otras terapias humanistas, proponiendo actividades como la creación de collages de cartas natales, mandalas y máscaras de planetas. Estas técnicas, combinadas con la dramatización, permiten un acceso más profundo y personal a los contenidos astrológicos, similar a la forma en que la arteterapia utiliza la expresión artística para el autoconocimiento y la sanación, especialmente aquellos enfoques intermodales. En Chile, Thomas la ha integrado más recientemente, desde 2008, en el programa de formación de astrólogos de su escuela, abriendo un enorme campo para el desarrollo.

El Astrodrama también trae el espíritu de la teúrgia, una práctica muy antigua de la Astrología que utilizaba rituales y estímulos sensoriales para acceder a lo divino, sugiriendo que la dramatización y el juego pueden evocar realidades trascendentes. La creatividad y la imaginación activa en el Astrodrama permiten que los participantes encarnen arquetipos astrológicos, promoviendo una integración más profunda y personal de los símbolos astrológicos, aproximándose a la figura del pharmakos, el médium o el chamán, como refiere Brignone.

Además, el Astrodrama ofrece un laboratorio experimental para poner a prueba hipótesis astrológicas, cuestionando principios de autoridad de la figura del astrólogo, y promoviendo una relación creativa y autorreflexiva con la astrología. Esto facilita una vivencia autoral de la astrología, basada en la propia verdad poética y estética. Este enfoque lúdico y experimental facilita la revelación de verdades profundas y una mayor asimilación del conocimiento astrológico, integrando dimensiones corporales, emocionales y activas de la experiencia humana, todas cuestiones que los principios humanistas de la Arteterapia buscan y resaltan en el encuadre terapéutico.

La integración de la Astrología Psicológica y la Arteterapia Humanista, con sus múltiples técnicas y enfoques, puede seguir evolucionando y expandiéndose. A medida que más terapeutas adopten esta modalidad combinada, es probable que se desarrollen nuevas metodologías y prácticas que continúen enriqueciendo ambos campos, ofreciendo una terapéutica aún más efectiva y adaptable a las necesidades de cada individuo.

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